
San Lorenzo acaba de parir una figura típicamente argentina: “presidente por escritorio”. No porque lo hayan elegido los socios en urnas abiertas, sino porque —en estado de acefalía— una Asamblea de representantes armó una salida institucional de emergencia para evitar que el club se siga desarmando en cámara lenta.
La escena: no fue voto popular, fue voto de asambleístas
El dato duro es incontestable: la conducción transitoria se definió en una votación interna de la Asamblea (no en comicios de socios), con un resultado finito: 35 a 31 y 11 abstenciones. Y, para poner fecha de vencimiento a la rosca, se fijaron elecciones anticipadas para el 30 de mayo de 2026.
Ese formato explica el clima: para sectores críticos, no hay “legitimidad de urna”, hay administración de la emergencia. Para el oficialismo transitorio, es “lo posible” para llegar a mayo con el club gobernable.
El contexto que envenena todo: el caso Moretti

La transición nace pegada al barro del ciclo anterior. En la última semana, Infobae y Ámbito informaron el procesamiento de Marcelo Moretti en una causa por presunta corrupción/administración fraudulenta vinculada a una supuesta coima de USD 25.000, con embargo y restricción de salida del país; se menciona a la jueza Laura Bruniard y el pedido de la fiscal Mónica Cuñarro.
Acá entra tu frase (bien encuadrada): para la oposición interna, la comisión que habilita la transición es “parte del problema” o, como mínimo, parte del sistema que no vio (o no frenó) a tiempo. Eso no es un hecho probado: es la acusación política con la que se va a jugar la campaña.
La política argentina adentro del club: UP–LLA–PRO (en versión Boedo)
El punto más rosquero es que esta crisis no quedó en “dirigentes del fútbol”. Quedó en mesa política real:
- Matías Lammens: símbolo del “club a la política” y viceversa. Su identidad pública lo ubica en el universo peronismo/UP por trayectoria electoral (Frente de Todos/UP) y rol político.
- Sebastián Pareja (LLA): La Nación lo enmarca como diputado/armador libertario y aparece orbitando el proceso azulgrana; el libertarismo también busca territorialidad en instituciones con comunidad e identidad.
- Sergio Costantino (PRO/GCBA): su perfil está atado a la gestión porteña (funcionario del GCBA según TN y otros) y en el ecosistema político se lee como terminal de “Ciudad/PRO”, aunque el club lo presente como solución administrativa.
Traducción rosca: San Lorenzo es un club, pero también es territorio simbólico, micrófono, comunidad organizada y poder blando. Por eso, cuando hay vacío, la política entra.
En Boedo no ganó una lista: ganó un mecanismo de emergencia. Y esa es la grieta verdadera de esta transición: “urna de socios” vs “escritorio de asamblea”.