
El Presupuesto 2026 entra al Senado con una media sanción rara: sale la ley, se cae un capítulo clave, y la pelea se muda a la ejecución.
Milei hizo la jugada de manual para no quedar pegado al caos: “no lo veto”… pero avisa que lo va a “acomodar”. Traducción: se vota la foto, la película la edita el Ejecutivo.
Diputados le dio media sanción al Presupuesto 2026, pero rechazó el Capítulo XI, donde el oficialismo quería derogar normas ligadas a financiamiento universitario y emergencia en discapacidad.
El Gobierno busca que el Senado lo apruebe sin cambios (agenda: viernes 26/12).
Milei dijo que va a sostener el “déficit cero” reasignando gastos/reformulando recursos y sin subir impuestos.
Con números fiscales que el Ejecutivo usa de respaldo (noviembre con superávit financiero informado por Economía), el “ancla” no es eslogan: es religión de gestión.
El Senado puede votar una ley “ordenada”, pero la rosca pesada empieza después: quién pierde partidas cuando la Casa Rosada “acomoda”. Ahí se define el costo político real.
¿Vos cómo la ves? ¿Sale rápido y después se pudre en la ejecución… o alguien le pone límites con la lapicera del Congreso?