
El 10 de diciembre juran en todo el país nuevos diputados, senadores, legisladores y concejales. Pero detrás de la foto institucional aparece la misma duda: ¿cuántos de los que vimos en la boleta se van a sentar de verdad?
Las candidaturas testimoniales vienen de lejos. En 2009, Néstor Kirchner encabezó la lista bonaerense junto a Daniel Scioli, Sergio Massa y Nacha Guevara: de los cuatro, solo Kirchner terminó en el Congreso; los demás renunciaron antes de asumir. Ahí quedó instalada la lógica: el nombre fuerte plebiscita la gestión, la banca la ocupa otro.
En 2025 la práctica se hizo masiva y transversal. En el peronismo de Fuerza Patria, una fila de intendentes confirmó que no dejará su municipio pese a encabezar listas: Fernando Espinoza (La Matanza), Juan José Mussi (Berazategui), Andrés Watson (Florencio Varela), Mario Secco (Ensenada), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Fabián Cagliardi (Berisso), Pablo Zurro (Pehuajó) y Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas). A eso se suman la vicegobernadora Verónica Magario, que ya avisó que seguirá al lado de Kicillof, y el ministro Gabriel Katopodis, que solo asumiría si el gobernador se lo pide.
Fuera del PJ también hay movimiento. En La Libertad Avanza, Diego Valenzuela (Tres de Febrero) y Guillermo Montenegro (Mar del Plata) encabezaron listas seccionales; prometen sí dejar sus municipios para ser senadores, mientras Diego Santilli y Manuel Adorni fueron electos legisladores pero saltaron al Gabinete nacional. En el espacio SOMOS Buenos Aires (radicales + peronismo no K) se anotaron Julio Zamora (Tigre), Pablo Petrecca (Junín), Guillermo Britos (Chivilcoy) y Maximiliano Suescun (Rauch), mezclando testimoniales puros con saltos reales a la Legislatura.
La polémica tampoco es solo bonaerense: el gobernador Osvaldo Jaldo se presentó como diputado nacional pese a tener mandato hasta 2027 en Tucumán, otro caso de libro. Y en la vereda amarilla, Silvia Lospennato ganó una banca en la Legislatura porteña mientras conserva mandato en Diputados nacionales, emblema de cómo el PRO también juega esta partida fina.
La discusión ya es institucional: editoriales hablan de “estafa electoral” y proyectos como el de los radicales Rodolfo Suárez y Mariana Juri proponen inhabilitar por años a quienes ganan y no asumen.
El 10 de diciembre vamos a ver jurar a muchos.
La verdadera rosca será contar quiénes faltan en la foto.