LLA necesitó peronismo: la AGN salió por mayoría y dejó olor a pacto

Diputados designó tres auditores de la AGN en una jugada de madrugada y fuera del temario. PRO, UCR y aliados se fueron del recinto, denunciaron irregularidades y anunciaron judicialización: la votación salió con mayoría, pero dejó olor a pacto.

Con el reloj ya en modo madrugada, Diputados cerró la designación de tres auditores para la Auditoría General de la Nación (AGN) a través de una moción en el recinto y fuera del temario de extraordinarias. PRO, UCR, Coalición Cívica y Provincias Unidas se retiraron en bloque, denunciaron una maniobra “inconstitucional” y anticiparon que lo llevarán a la Justicia. La foto final dejó un dato político imposible de disimular: para aprobarlo, el oficialismo se apoyó en una mayoría donde el peronismo fue clave.


La escena: una votación cuando el recinto ya estaba raleado

La decisión llegó al final de una sesión cargada y extensa. En ese tramo, La Libertad Avanza activó el movimiento: pidió votar de una sola vez la cobertura de vacantes en la AGN y puso sobre la mesa una terna que, en la práctica, cerró el reparto.

Los nombres aprobados fueron Rita Mónica Almada (por LLA), Juan Ignacio Forlón (por Unión por la Patria) y Pamela Calletti (por Innovación Federal). La votación salió con amplia mayoría (el tablero marcó 186 afirmativos) y con algunas abstenciones.

Hasta ahí, un trámite. El problema fue el “cómo” y el “cuándo”.


El portazo: “esto no se podía tratar hoy”

La reacción opositora no fue discursiva: fue física. PRO, UCR, la Coalición Cívica y Provincias Unidas optaron por abandonar el recinto antes del final y dejaron constancia de que, para ellos, la designación está viciada de origen.

El argumento central es procedural: sostienen que, en sesiones extraordinarias, el Congreso no puede incorporar temas por fuera de la convocatoria formal. En criollo: si no está en el menú, no se cocina. Y para estos bloques, la AGN no entra en el paquete de “cuestiones internas” que se puedan resolver por atajo.

El PRO, además, avisó que no se quedará en la queja política: anticipó acción judicial para impugnar lo actuado.


Por qué la AGN importa: el control también es poder

La Auditoría General no es un organismo decorativo. Es el instrumento técnico con el que el Congreso controla la administración del Estado: auditorías, informes, revisión de cuentas y el termómetro institucional de la transparencia.

Ese dato explica por qué esta discusión escala rápido: cuando se discute la AGN, no se discuten “cargos”, se discute quién tiene la lapicera del control y con qué legitimidad.

El oficialismo se cubre con una idea simple: “hay vacantes, hay que normalizar”. La oposición responde con otra: “normalizar no habilita a votar de madrugada, por sorpresa y fuera de agenda”.


Lectura roscera: el pacto que se huele

En política, los acuerdos más sensibles suelen venir con dos señales: horario y alianza.

El horario fue el de las votaciones que se hacen cuando ya hay cansancio, banca semivacía y menos margen para frenar. Y la alianza dejó un dato contundente: para que saliera, el Gobierno necesitó una mayoría donde Unión por la Patria fue determinante, y el resto de los “socios legislativos” eligió correrse.

Traducción: el oficialismo ganó la votación, pero pagó con una factura que no es menor: rompió puentes con aliados y dejó abierto un frente judicial que puede embarrar el arranque de la AGN.


Qué sigue: tribunales y una discusión que no termina

Ahora vienen dos partidos en paralelo:

  1. La judicialización que promete el PRO, con impacto directo sobre la validez del procedimiento.
  2. El reordenamiento político del control, porque la pelea no es solo por designaciones: es por el relato de legitimidad.

Cierre: La AGN debería ser el lugar donde la política se deja de mentir con números. Pero si su integración se decide con una jugada de madrugada, el control arranca con un problema básico: se discute antes de auditar.

¿Fue destrabe institucional o pacto de conveniencia?

En la Argentina, a veces la diferencia es solo una: la hora a la que se vota.

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