Radiografía de imagen – lectura en clave poder

Una encuesta que no solo mide simpatías, sino que ordena el tablero político: quién conserva poder real, quién resiste el desgaste y quién quedó atrapado en el rechazo social.


La encuesta de Isasi/Burdman no mide solo simpatía: ordena el sistema político actual. Y lo que muestra es más profundo que un ranking.

Javier Milei

  • 51% positiva / 40% negativa
  • Mantiene saldo positivo, algo clave a un año de gestión.
  • Polariza fuerte, pero no se derrumba: su núcleo aguanta. 👉 Milei sigue siendo el eje del sistema, no solo el presidente.

Patricia Bullrich

  • 50% positiva / 40% negativa
  • Imagen casi calcada a Milei. 👉 Bullrich no es satélite, es pilar operativo del gobierno. Orden, seguridad y decisión siguen rindiendo.

Diego Santilli

  • 44% positiva / 33% negativa
  • Uno de los pocos con saldo cómodo sin estar en Casa Rosada. 👉 El “sobreviviente profesional”: vigente, moderado y competitivo. Nunca figura central, pero siempre está.

Manuel Adorni

  • 44% positiva / 39% negativa 👉 La comunicación también desgasta. Alto conocimiento, alta exposición, poca amortiguación.

Luis Caputo

  • 43% positiva / 41% negativa 👉 La economía divide. Caputo no enamora, pero no se cae. Para este contexto, es mucho.

Mauricio Macri

  • 35% positiva / 43% negativa 👉 El expresidente ya no ordena mayorías. Influye, pero desde atrás. Más poder simbólico que electoral.

El bloque opositor duro

  • Axel Kicillof → 64% negativa
  • Juan Grabois → 63% negativa
  • Cristina Fernández de Kirchner → 69% negativa
  • Sergio Massa → 72% negativa

👉 El dato es brutal: la oposición tradicional tiene un techo bajísimo. Mucha identidad, poco atractivo social.


Myriam Bregman

  • 17% positiva / 47% negativa / 25% Ns/Nc 👉 Fuerte en nicho, irrelevante para mayorías. Mucho rechazo y mucho desconocimiento.

Dante Gebel

  • 59% Ns/Nc 👉 El dato más interesante: alta neutralidad. Figura conocida, pero no politizada. Potencial simbólico, no electoral.

Conclusión rosquera

El sistema hoy es claro:

  • El oficialismo conserva el centro del tablero.
  • La oposición no logra construir alternativa competitiva.
  • Los liderazgos “de antes” ya no enamoran.
  • La política se juega entre orden, gestión y resistencia.

No gana el que grita más. Gana el que aguanta más tiempo de pie.

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